Un compañero escribió en las redes sociales este creativo relato y aquí queremos compartirlo con vosotros:
Totalitarios, niños de papá…delincuentes!!! ¿Cómo iba a permitir tanto desmán el alguacil del lugar? Si nadie ponía manos en el asunto, el debería ser quien trajera de nuevo el orden sin concierto. El debería ser el encargado de que el espacio entre aquellas cuatro paredes de ladrillo fuese devuelto a su único y genuino dueño. Aquel a quien no lo habita pero lo guarda, para que nadie pueda quitárnoslo. Así que en aquella noche de frío invierno en la que el gentío deambulaba por las sombrías calles, el alguacil verga en mano dos cañones por banda viento en popa y a toda vela se dirigió a desalojar a aquella panda de rufianes y rufianeas que estaban entorpeciendo el cálido sueño de los habitantes de la hasta entonces plácida villa. Y llegó a la entrada de la entrada sin entrada ni invitación. ¡Vaya! ¡Qué soy el mismísimo alguacil y vengo sin entrada! No, no se preocupe usted, si la entrada ya estaba hecha antes de que llegásemos. Mire, es ahí, justo donde no hay ladrillos, y una cosa que se abre y se cierra, que se llama puerta. ¡Abrete puerta! – gritó el alguacil- Y la puerta se abrió. ¿Pero cómo es posible? ¡Alto todos, ponganse en pie que soy el alguacil! ¿El qué? ¡Si! ¡El alguacil, el que lleva el agua! Pues llega usted que ni caído del Cielo, porque nos la acaban de cortar! ¡Ni una sola bromita más! No obstante y antes de que se vayan por donde han entrada requiero una copa del orujo ese que han venido a beber aquí, en vez de hacerlo en sus casitas. Sólo tenemos zumo de limón ¿quiere?. Está claro: ¡Son todos ustedes unos totalitarios que sólo beben limón!. Aaaaag! Se sentó en una silla, y pareció que respondía a lo que oía…Si les acaban de dejar votar hace menos de un mes, y todavía quieren más ¡son insaciables!…Con lo agusto que estarían emborrachándose en la calle como todo el mundo. ¡Quieren ser especiales!…Y mira ese tonto del haba tocando la flauta. Y el perro ni siquiera ladra, seguro que lo tienen drogado…Además dejan entrar a los que no dejan entrar en ningún lado…¿Cómo es posible? Hablando del trueque, con el avance que ha sido para la humanidad el invento del dinero…¿Y ese que dice de mobbing? Inventan palabras…¿Y que echan funcionarios? Pero si son todos, menos yo, unos vagos, que sólo les gusta tomar café…¿Y de convenios y acuerdos? Como si los que mandan no supieran lo que hay que hacer…¿Y la Constitución? Pues ya está la Constitución ya está, a ver que más quieren…Y fue en esto cuando en la habitación contigua se oyó un enorme ruido: ¡Plum! Así que el alguacil raudo y veloz se levantó y vio como tres niños se avalanzaban sobre un fantasma. Esos debían ser los niños de papá que decía la prensa ¿dónde estaría mamá? Y el fantasma debía ser a buen seguro el que antes de la llegada de estos maleantes, custodiaba los importantes documentos que habían quedado en el centro. ¿Estaría entre estos documentos el informe sobre el esguince en la muela del juicio, que hace años sufrió el alguacil? Y así fue que se abalanzó, extendiendo su capa de Batimán en pos de la defensa del fantasma frente a esos atroces niños de papá y mamá… CONTINUARÁ